En el Xato siempre hemos pensado, que al igual que las personas, un restaurante siempre tiene una historia, una trayectoria; y si algo no debemos olvidar es esto mismo su HISTORIA.

Pues bien, la historia del Xato resulta longeva. Casi los 100 años haciendo amigos, al servicio de sus clientes.

Esperanza y Pepe

Debemos remontarnos a 1915, año en el que Pedro Balaguer Orts y Jerónima Cano Pérez abrieron por vez primera la bodega el “Ti Pere el Tardá”, en la que sólo se vendía vino a granel; y donde los nucieros iban a llenar su porrón. A la bodega años después la denominaron Bar Internacional y con la llegada del general Franco al poder tras la guerra civil cambiaron el nombre a Bar Nacional.

A su jubilación, allá el año 1948, les traspasó el negocio a sus cuñados, Francisco Cano Ivorra y Vicenta Cano Pérez quienes, siguiendo con las tapas que la época permitía, cambian el nombre, pasando a llamarse Bar El Xato por el apodo cariñoso que nuestra abuela Vicenta puso a nuestro padre, José Cano Cano “El xato”.

Ya por aquel entonces José Cano ya era el alma del Xato, y continúa siéndolo.

En el año 1961 deciden en la misma ubicación construir la nueva casa y pasa a hacerse cargo del bar tras la jubilación de Francisco y Vicenta, nuestro padre José Cano “El Xato”. Durante un tiempo continuó con la misma filosofía.

Un punto de inflexión en nuestra historia, sin duda alguna, la protagonizó nuestra madre Esperanza Fuster Devesa, peluquera de profesión. Con su incorporación a este negocio familiar tras su matrimonio, empezó a modernizar y ampliar la oferta gastronómica que hasta entonces ofrecían con sus famosas tapas (más de 30) todas ellas preparadas con los mejores productos y con la ilusión que sólo una madre puede poner a sus guisos.

Si algo tenían claro ya entonces, es que debían adaptarse a las necesidades de los clientes. Con la entrada del boom del turismo internacional que venía a Benidorm, la cocina se fue ampliando, preparando también arroces y algún otro plato como el “pollo a la Esperanza” que un amigo de la casa alemán denominó con acierto.

En 1997 José Cano Cano se jubila, y se hace la ampliación con la compra de la casa colindante, pasándonos el testigo a  sus hijos Francisco y José Cano. La cocina continúa con sus tapas, arroces y algún que otro plato.

Pepe, Cristina y Paco

Otro punto de inflexión, junto a esta cuarta Generación, es la llegada a los fogones de Cristina Figueira. Aprendió su base como cocinera de la experiencia de Esperanza y de su saber hacer, transmitiéndole nuestra filosofía. Como sea que creemos que para mejorar hay que aprender, Cristina cursó los estudios de cocina, Francisco de sumillería y jefe de sala y José de derecho.

Llegando el momento en que para la cocina que estábamos realizando la cocina resultaba pequeña, en Septiembre de 2006 acometemos la última reforma, en la triplicamos el espacio útil en cocina y mejoramos el resto de las instalaciones.

Durante esta reforma Cristina Figueira hace un stage en el Celler de Can Roca, donde aprende nuevas técnicas culinarias junto a un espada internacional Joan Roca. Además aprovechando la cercanía a Barcelona realizó diversos cursos en escuelas de cocina.


 

 

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